Pedrosa del Príncipe, Parmo y Vega

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Todo lo que debes saber sobre Pedrosa

lunes, 18 de diciembre de 2017

Cótar y Villafría



Cótar siempre fue un agregado de Villafría, aunque primero la capital burgalesa se agregó Villafría (en 1969), y a continuación lo hizo Cótar, en 1985. Entonces, sus vecinos se quejaban de que «habían regalado el pueblo a Burgos»; en aquellos tiempos Cótar contaba con sesenta habitantes, hoy quedan 23 censados.

Las crónicas burgenses citan que el mes de febrero de 1658 fue pródigo en grandes hielos, pereciendo a consecuencia de ello muchos pobres. También amanecieron heladas dos vecinas de Cótar, «que habían salido la tarde antes de esta ciudad [de Burgos] para sus casas». La distancia aproximada del centro de la capital a Cótar es de unos doce kilómetros, dos horas a buen paso. También en Cótar se fijó una torre del telégrafo óptico que se comunicaba directamente con la de Burgos, ubicada en el castillo. Hoy no nos quedan restos.






El barrio de Villafría, célebre por su aduana interior y su aeropuerto, cuenta hoy con 931 habitantes, su cifra histórica récord. Su nombre no tiene relación con la meteorología, sino que pude derivar del nombre de su repoblador. No obstante, Madoz decía que tenía un clima frío, pero sano. Su iglesia parroquial se dedica a San Esteban y luce vistosos blasones, así como contrafuertes de cemento para reforzar sus muros. Pedro Gutiérrez disponía de un molino harinero en el pueblo.

Su aeropuerto nacional se aprobó en 1927. En agosto de 1940 apareció en Villafría uno de los globos barrera que utilizaban los ingleses para defender Londres de los ataques de la aviación alemana. En 1983 se inauguraba su aduana interior para facilitar los trámites de importación y exportación de mercancías; hoy alberga una terminal de contenedores o puerto seco de Adif, la antigua Renfe.


Iglesia de San Esteban de Villafría


domingo, 12 de noviembre de 2017

Conoce tu provincia



Todos los que nacimos en los setenta guardamos en algún rincón de nuestras casas esos maravillosos álbumes –completos o incompletos- titulados «Conoce tu provincia», que lanzaron las Cajas de Ahorro entre 1979 y 1986. El sistema era sencillo, iba tu madre a la Caja, hacía una imposición o lloraba un poco al cajero, y éste te entregaba uno o varios sobres de cromos coleccionables. Así ya de paso aprendíamos geografía y fortalecíamos nuestro sentimiento burgalesista de amor por la provincia.

Todo comenzó con la colección de 1979, de tapas azules y dedicada íntegramente a la ciudad, muy recomendable para admirar algunos edificios ya desaparecidos o muy renovados, como la residencia General Yagüe o la Casa del Cordón, Alhóndiga…  Se componía de 180 cromos y los textos, como los del resto de álbumes los firmaba Jesús López Sobrino, que hoy descubro que es un sacerdote arandino ya jubilado, con una retórica muy propia de aquella época, ensalzando los valores tradicionales del campo castellano, o sentencias legendarias como «La Cabeza de Castilla se asienta sobre doce pilares», en alusión a sus partidos judiciales.






El resto de álbumes se fueron emitiendo aproximadamente cada dos años: en 1981 salía el tomo verde para albergar los partidos judiciales de Aranda, Roa, Salas y Lerma (sorprende ver los cromos correspondientes a la villa ducal). Posteriormente salió el tomo III (beige) correspondiente a Belorado, Burgos, Briviesca y Castrojeriz; para terminar el cuarteto en 1986 con el tomo naranja correspondiente a los partidos de Miranda, Sedano, Villarcayo y Villadiego. Todos ellos se componían ya de 204 cromos, y venían patrocinados por ambas Cajas locales, la Municipal y la del Círculo, salvo el último, que solo venía firmado por la Municipal.
 
Alguno de los cromos más insólitos de la colección fueron el del Estadio Municipal del Plantío, con el equipo blanquinegro aún en primera división, la Plaza Mayor con coches, la parada de taxis (negros) de la Plaza de Santo Domingo… en cuanto a la provincia, hay cromos muy graciosos, como el de las fiesta patronales de Briviesca, donde solo se ven cabezas humanas, o en el que aparece la Peña Los Rebeldes, de Villadiego...



Al rebufo de estas colecciones, la Diputación provincial sacó una excepcional serie sobre arte románico en 1984, con álbumes numerados y 150 «fotografías en color», de las que seis eran mapas bien ilustrativos de las rutas. Algunas de las imágenes las firmaba Enrique del Rivero, autor más tarde de los libros de tapas blancas sobre excursiones provinciales, que emitía la Caja de forma anual en el ya defenestrado «día universal del ahorro». La iniciativa también se extendió por las provincias de La Rioja y Palencia. Googleando se pueden encontrar todos estos álbumes a buenos precios en la red, pero si lo que quieres es hacer un cambio a la vieja usanza, yo tengo algunos álbumes incompletos o magullados, y estoy dispuesto a cambiar cromos para completarlos…



jueves, 26 de octubre de 2017

Villayuda o La Ventilla



Este barrio burgalés, como muchos de los antes citados, se abre entre fábricas y naves industriales, de las que solo  le separa la transitada carretera de Logroño. El término Villayuda puede proceder de Villa Adjunta a una mayor, aunque es más conocida como La Ventilla, por la venta que le dio fama cuando se decía «en La Ventilla, una jarrilla, en Capiscol, un porrón». Forma parte de la ciudad de Burgos desde 1927, y actualmente cuenta con 761 habitantes censados.



Según el almanaque de Riera, en 1901 su alcalde era Gregorio Duque, y su esqueleto industrial se componía de la fábrica de harinas de Francisco Aparicio, y de la fábrica de papel de Hijos de Julián Fournier, establecida en el barrio desde 1863. Funcionó bajo la denominación de Papeleras del Arlanzón entre 1942 y 2013, en que fue liquidada.



Su ermita de San Vicente mártir se integra en el camino jacobeo, y aparece aislada en un descampado detrás del popular lavadero de coches, con sus vanos tapiados, lo que denota su avanzado estado de ruina. El campanario está fechado en 1817. Las necesidades espirituales se atienden ahora en un moderno edificio de hormigón cuya cruz nos recuerda –no sin cierto esfuerzo- que es una iglesia cristiana. Enfrente, el poderoso edificio de la venta de Villayuda, del que destacan sus vistosos dinteles.