Pedrosa del Príncipe, Parmo y Vega

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jueves, 29 de enero de 2015

Coral de la Antigua de Gamonal



Me parece oportuno introducir esta semblanza sobre la coral de la Antigua de Gamonal, en vísperas de la festividad de Las Candelas, en cuyo programa ha sido introducido este texto firmado por mí.

Dirigida por el apasionado musicólogo y sacerdote don Jesús del Campo Guilarte, Donje (Briviesca, 1935-2011), la coral parroquial Santa María la Real se fundó en el año de 1980, y durante sus diecinueve años de vida ofreció un total de unos 150 conciertos, llevando el nombre de la parroquia por toda la geografía nacional, e incluso internacional, pues en 1984 llevó a cabo una gira de conciertos por Francia, Suiza, Alemania, Holanda y Bélgica (servidor aún no había entrado en la Coral, lo hizo en 1989 si mal no recuerdo).

El coro siempre se nutrió de jóvenes voces del barrio, entre las que figuraron las de César Zumel, actual director de la Coral de cámara San Esteban, o la del vicealcalde de la ciudad, Ángel Ibáñez. Aunque la coral sufrió un parón entre los años 1994 y 95, la enorme vitalidad de don Jesús provocó que se sucedieran años de numerosas actuaciones, como 1993, en que se ofrecieron nada menos que 16 conciertos, o 1997, en que se actuó en 14 ocasiones. El último concierto tuvo lugar el 6 de febrero de 1999, en el ábside de nuestra querida iglesia Real y Antigua, pasando una pequeña parte de los miembros de la coral a constituir un grupo de música antigua aún activo, Aldebarán, que ya funcionaba desde algunos años antes. La actividad coral fue continuada en la parroquia por un coro de voces sénior.

 La Coral en 1990

Así presentaba Don Jesús al coro juvenil en 1990: «Los niños y niñas  que en el invierno de 1980 cantaban en la capilla de San José Artesano para animar con sus voces e instrumentos de cuerda y percusión las misas de catequesis, no podían ni imaginar que aquello pudiera convertirse en el núcleo de una Coral, que diez años más tarde, pudiera sentirse orgullosa de su trayectoria continuada con proyección al futuro. Don Jesús fue quien pensó que aquella experiencia divertida podía transformarse en un coro sencillo, de voces blancas acompañadas por instrumentos, capaz de interpretar canciones modernas y algo de gregoriano. Poco a poco el repertorio se fue ampliando, dando cabida a la polifonía clásica a tres voces, sin olvidar las primeras canciones, pero abandonando paulatinamente los instrumentos. Se inició una etapa de polifonía clásica y moderna, con un sello personal al ser interpretado exclusivamente por voces blancas [infantiles]. Desde 1987 la Coral adquirió su forma definitiva de agrupación mixta». En una entrevista a Diario de Burgos en 1993, Don Jesús definía la música como «un vehículo de expresión de lo que se siente y de ayuda a los demás, para que sientan el gusto por la belleza y por la vida y, desde luego, un modo de acercamiento a Dios», incidiendo en el lema de la Coral de la Real y Antigua, «Cantemos a Jesús».

Entre otras muchas actividades y conciertos, la coral contribuyó decisivamente a la organización del IV Encuentro de la Federación Coral de Castilla y León, celebrado en Burgos del 27 al 29 de abril de 1990, y que atrajo a la ciudad a una cincuentena de corales de toda nuestra comunidad. También estrenó el conocido Requiem del maestro Emilio Antón en Zamora, en 1994. El año Xacobeo de 1993 lo celebró dando un concierto en la mismísima Catedral de Santiago de Compostela.

A lo largo de aquellos diecinueve años, el coro perfeccionó sus voces en numerosos cursos de técnica vocal, además de visitar las siguientes localidades fuera de nuestros ámbitos provinciales: Valladolid, Cervera de Pisuerga, Carrión de los Condes, Medina de Rioseco, Ágreda, Segovia, Zamora, Santiago de Compostela, Íscar, Bilbao, Toro, Collado Villalba, Valle de Trápaga, Palencia…

En cuanto a la provincia burgalesa, el coro fue habitual de los ciclos de conciertos organizados por las instituciones financieras, llevando sus voces hasta Castrojeriz, Pineda de la Sierra, Yudego, Sasamón, Olmillos, Pradoluengo, Lerma, Medina de Pomar, Briviesca, Vivar del Cid, Villamayor de los Montes, Monasterio de Rodilla, Tardajos, Santa María del Campo, Soncillo, Ibeas de Juarros, Montorio, Salazar, San Juan de Ortega, Mecerreyes, Revilla-Vallegera, Villarcayo…


Concierto en Burgos en 1997



La mayoría de ex miembros de la Coral se reunió en una cena de confraternización en junio de 2013, recordando anécdotas y conciertos, llevando siempre en el corazón el nombre de su fundador y director, Jesús del Campo, el entusiasta sacerdote con alma juvenil, al que siempre recordaremos.

lunes, 19 de enero de 2015

Campos de Castilla



No resulta común encontrar un lugar para la oración en el interior de un campo de fútbol; lo que resulta algo ordinario para una plaza de toros o un hospital, se convierte en un ornamento excesivamente espiritual quizá para algo tan mundano como un terreno de juego, donde las invocaciones de los aficionados suelen ser bastante poco respetuosas con el segundo mandamiento de la Ley de Moisés.

Don Francisco Gómez de Sandoval y Rojas, el caprichoso Duque de Lerma, levantó en la villa burgalesa de la que tomó su nombre una serie de siete ermitas a principio de 1600 en la finca de la vega del río Arlanza que se desplegaba ante su fastuoso alcázar (que contaba con el privilegio del monarca –del que era valido- para izar las cuatro torres que hoy contemplamos, licencia sólo válida para reyes). Quien visitase cualquiera de esas ermitas, recibiría las mismas indulgencias que el peregrino que viajaba a Roma, lo que da buena medida del poder del valido, que terminaría sus días tomando el báculo obispal para protegerse de sus numerosos enemigos, como cantaría la coplilla popular: «el mayor ladrón de España, para no morir ahorcado, vistióse de colorado».

Resulta llamativo que la única ermita que se conserva de esa época de esplendor en la villa, la del Humilladero, se encuentre hoy adosada al campo de fútbol del Rácing Lermeño, denominado «Arlanza» e inaugurado hacia 1968, como si se tratase de una especie de último recurso para el jugador antes de perder un partido. El campo del Lermeño, se encuentra además adornado con numerosos pinos y otras coníferas que proyectan su agradable sombra sobre el césped, con publicidad de los comercios de la villa ducal, y con un curioso cartel a la entrada, que ruega a los señores espectadores «que aplaudan las buenas jugadas de ambos equipos», aunque no especifica que las malas también las pueden silbar.

Una de las liturgias de muchos campos de Tercera división como este, consiste en la rifa de un jamón o publicidad del equipo en el descanso, mientras los jugadores reciben las consignas de su entrenador, para mantener al público entretenido y con alguna perspectiva adicional a la de ver algún gol local; de esta forma, se sortean productos de chacinería a través de papeletas que se venden a la entrada del estadio. Se trata de uno de los momentos culminantes del partido: el anuncio del número ganador de la rifa, igual que el encendido ritual del puro (dos centímetros de espesor como mínimo), o la ingesta de un licor que ayude a digerir la comida que en ese momento es centrifugada por el estómago del aficionado.




El campo del Lermeño es uno de los más lucidos de la provincia de Burgos, además de la ermita anexa antes mencionada, desde su tribuna se aprecian unas inmejorables vistas del conjunto ducal, desde el Palacio hasta la Colegiata de San Pedro, y el campo se rodea de acacias y coníferas, que proyectan una agradable sombra sobre los aficionados que se congregan en sus bandas. El único problema es que los pinos además de sombra, de vez en cuando también proyectan piñas que caen aleatoriamente desde buenas alturas. Hace no demasiadas temporadas, una de esas piñas cayó a plomo exactamente sobre la mollera de uno de los más veteranos socios del Rácing, JSC, natural de un pueblo vecino, y cuya fidelidad al club es absoluta, rayando con el fanatismo religioso.

El aficionado quedó momentáneamente conmocionado por el violento e involuntario impacto del conífero fruto, haciéndose necesaria la presencia de las asistencias del club, que socorrieron con su agua milagrosa de la mejor forma posible al hincha, que llegó a perder el conocimiento. El partido debió ser suspendido por unos minutos hasta que el aficionado racinguista dio muestras de recuperación. Como no podía ser de otra manera, al despertar su primera pregunta fue la situación actual del marcador.