Pedrosa del Príncipe, Parmo y Vega

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lunes, 24 de septiembre de 2012

Prohibido arrojar objetos con el tren en marcha

Como decía Delibes, casi todos los intentos de industrializar Castilla, han fracasado. Desde el punto de vista de sus comunicaciones, quizá las dos obras que más han acentuado ese trágico carácter fueron el Canal de Castilla y el Ferrocarril. Se puede decir que el primero pasó a mejor vida por causa del segundo, mientras que el segundo se ha ejecutado a sí mismo reinventándose en otra serie de engendros sobre raíles denominados "alta velocidad".

Cuando llego de buena mañana a la estación abandonada de Fontioso, una de tantas de la línea férrea Burgos-Aranda, lo primero que me llama la atención, además de que han arrancado de cuajo casi todas las vías de la estación, es la hilera infinita de latas oxidadas, que me trae a la memoria las placas que lucían en los vagones de Renfe, avisando de que estaba prohibido arrojar objetos con el tren en marcha. Se ve que los viajeros se podían saltar la prohibición en las paradas.


La estación ha sido desprovista de todos sus elementos ornamentales, y por los restos hallados en su interior (una brocha, ropa vieja, colchones, cocacolas, envoltorios de condones), ha sido utilizada como picadero o como albergue temporal para vagabundos. Pues ya sólo faltaba que también la Junta tuviera que declarar este tipo de estaciones como monumento histórico-artístico. De hecho, el estado actual de la estación de ferrocarril de Burgos (aún capital de provincia, hasta que reorganicen el Estado) no es mucho mejor que el de la estación de Lerma o Fontioso.


Lo verdaderamente paradójico de todo esto es que los trabajos de construcción del tajo ferroviario del que se denominó el "directo Burgos-Madrid" durante la posguerra dieron de comer a muchos habitantes de la comarca, amén de los presos políticos que purgaron "sus culpas" a pico y pala en pos del progreso de los raíles que venían de Ensidesa. La obra se había iniciado en 1927, y hasta 1968 no se culminó. Pero el directo perdió la batalla con la N-I (el antiguo "Camino Real"), y el escaso número de viajeros, sumado al hundimiento del túnel de Somosierra en 2011, hizo que los trenes dejaran de discurrir por esta línea, cuya construcción duró más tiempo que sus años en funcionamiento.

Yo no sé si alguien algún día le sacará a esta línea algún tipo de rentabilidad (la única que se me ocurre es la de los buscadores de fantasmas), o si seguirá el mismo deprimente camino que el ferrocarril Santander-Mediterráneo, otra obra faraónica que discurría por la provincia burgalesa, y que ni siquiera llego jamás a ver un tren cubriendo el recorrido completo. En el colmo del disparate, los últimos 'trenes' que hicieron el trayecto Burgos-Aranda-Madrid fueron autobuses de línea, desde los que no se percibía el cha-cha-cha del tren, ni se podían lanzar objetos por sus ventanas.



1 comentario:

  1. Demasiado industrializada esta la provincia para la política de suelo industrial llevada a cabo por los tres principales municipios de la misma.

    Burgos es la capital de provincia sin cadena de montaje de vehículos a motor con mas industria auxiliar del automóvil. Algo se habrá hecho mal para que Palencia, Valladolid, Vitoria y Pamplona fueran seleccionadas para ello y Burgos no. Máxime cuando muchos suministros de dichas plantas salen de Burgos Una decisión de este tipo en los años 70 podría haber supuesto que hoy Burgos tuviese unos 300.000 habitantes, mayor PIB per capita, hubiese invertido la emigración de los pueblos a provincias vecinas (o no vecinas)pero sobre todo hubiese cambiado la forma de pensar de la sociedad burgalesa, tan servil, manipulada, chauvinista y falta de autocrítica. Probablemente el peso de población e industrial de la ciudad también hubiese decantado la balanza autonómica de otra manera, no se cómo, pero la opción de hoy no puede ser peor para la provincia.


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