El despoblado de Manciles (del que solo nos ha llegado su ermita) se encuentra a unos 4 kilómetros de la villa de Lerma en dirección Palencia. La ermita, de origen románico, presenta una espadaña quebrada, canecillos (lisos en su mayoría) y un interesante óculo con forma solar. En ella tiene lugar una concurrida romería el domingo siguiente al 8 de septiembre (Natividad de la Virgen, patrona de Lerma), favorecida por la verde pradera que la rodea.
Siguiendo por el camino que va bajo la vía del directo Burgos-Madrid, y tras dejar atrás una fétida nave de ganadería porcina, llegamos hasta el pago de los corrales de Lara, compartido entre los pueblos de Santa Cecilia y Lerma, con una espléndida vista de la comarca, y una desvencijada cruz de madera en su punto más alto, conocida como "la Cruz de Lara". Todavía se conserva un pequeño enebral en la cumbre, y en la parte más baja encontramos algunos descomunales ejemplares aislados de esquenas, nombre por el que antaño se llamaba a los enebros en esta comarca burgalesa. Estamos en el antiguo pago de Villabrán o Villa Abrahám, del que apenas queda una caseta de labranza realizada en adobe, en avanzado estado de ruina.
Si siguiéramos avanzando, volveríamos a encontrarnos con el trazado ferroviario, que huye de la línea recta en este tramo lermeño, pero optamos por rehacer el camino hasta Manciles, tomando la senda que nos lleva hastala ermita de San Juan, en la localidad de Santa Cecilia (107 habitantes). La ermita ha perdido su cubierta y una de sus paredes, pero ha sido consolidada para evitar la ruina completa. Desde uno de sus ventanales se aprecia una inmejorable vista de la vega del Arlanza. La ermita se hizo de mampostería de arenisca, que es el material más común en ese pueblo, junto al adobe, para cuya extracción había una antigua cantera anexa. Como la ermita, el pueblo se levanta sobre un altozano defensivo. A los pies de la ermita, en el rastrojo aún se puede apreciar a simple vista cerámica y numerosos restos humanos, que nos hacen pensar en que allí debía encontrarse el cementerio en tiempos pasados.
El puente de la vía férrea sobre el río Arlanza, nos permite cruzarlo andando desde Santa Cecilia para alcanzar la pedanía de Ruyales del Agua, que conserva una pequeña iglesia de sabor románico, con enterramientos y un precioso artesonado que conserva sus pinturas medievales, pero eso ya lo dejamos para otra escapada.



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